23 julio 2009

Quienes son los golpistas?

Quizá algunos menores de 20 años no tienen idea de lo que pasó en 1992 en Venezuela. Quizá algunos no quieren. Lo que sí tengo por seguro es que recordar es vivir. Quienes hoy acusan a los demás de golpistas tienen una memoria muy corta. O quizá creen que nosotros la tenemos y olvidamos lo que sucedió. Creen que pueden acusar a cualquiera que no piense como ellos de golpistas; olvidando su origen nefasto.


¿Golpistas? ¿Quienes fueron golpistas y lo siguen siendo? ¿De dónde sacan tan ultrosa dignidad para hablar de golpes y atentados? Definitivamente este es un discurso que sólo los deficientes mentales abrazan con frenesí. "Mi golpe fue bueno y los demás son malos" es inaceptable.

Mirad atrás. Mirad los muertos. Gente inocente que ese día salió a ganarse la vida como siempre, pero no contaba con los planes de estos gorilas ambiciosos. Algún día se hará justicia, en esta vida o la venidera. Así sea.

Hay que recordar la historia, solo así sabremos lo que somos y de dónde procedemos.

2 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

Por eso es que abogo por que golpe es golpe, y ya ves que no estoy de acuerdo con eso en Honduras. Ahora bien, a la luz del artículo 239 de la Constitución hondureña, tendré que revisar mi posición, aunque te insisto. Meter a los militares en este asunto y proceder tan desordenadamente como se procedió, no era lo correcto, es por ello que está pasando lo que está pasando.

Orlando Inagas dijo...

Alí!
Creo que ese fue el gran error. No se debió proceder así. Me temo que algún militar se desesperó.
Ahora bien, que pasaría si Zelaya regresa. ¿Disolverá el congreso? Porque el congreso lo primero que haría sería destituirlo según los artículos de la constitución, y ya tienen el apoyo de la Corte Suprema.
También ¿Regresa Zelaya? Querrá destituir o encarcelar al alto mando militar...¿Se dejarán ellos? Por eso sostengo que la mejor solución, la menos dolorosa, es la convocatoria (bien supervisada) de elecciones.
Ya veremos en que termina la historia.

Pero te advierto. Yo (un ignorante) siendo Zelaya, no arriesgo la integridad de mis ciudadanos por un par de meses más en el poder. La historia es abundante de personas que han sabido renunciar a su cargo en beneficio del bien colectivo.

Un regreso de Zelaya, al costo de 100, 200 o más de mil personas es un error ante los hombres y ante los ojos de Dios. Nadie quiere pensar eso.